¿Cómo preparar una cena chic en casa?

5min Ideas y consejos

Los franceses son conocidos por pasar mucho tiempo en la mesa, comiendo y conversando.

La preparación de la comida es tan importante como poner la mesa. Poner una mesa a la francesa no se limita a colocar platos y cubiertos: es todo un arte que refleja la elegancia, la tradición y la hospitalidad.

Permítanos darle algunas inspiraciones para recibir a sus invitados de la manera más refinada, o para organizar una cena romántica.

Un menú gourmet & refinado

De entrada: éclairs salados con bresaola, rúcula, nueces y queso de cabra fresco Rians​

Para empezar, le proponemos preparar éclairs salados con bresaola, rúcula, nueces y queso de cabra fresco Rians.

Los éclairs son un gran clásico de la repostería francesa, reinterpretado aquí en una versión salada y refinada. Los éclairs rellenos se visten de sabores gourmand: finas lonchas de bresaola curada, rúcula con un toque picante, trocitos de nuez crujiente y la suavidad del queso de cabra fresco Rians. Un bocado que juega con los contrastes y seduce tanto por su elegancia como por su originalidad.

Para 4 personas – 40 minutos de preparación (si la masa de éclairs es casera)

Ingredientes

  • 8 éclairs de pasta choux salada
  • 100 g de bresaola en finas lonchas
  • 100 g de queso de cabra fresco Rians para untar
  • 40 g de rúcula fresca
  • 30 g de nueces troceadas

Para la pasta choux casera

  • Hervir 125 ml de agua con 50 g de mantequilla y una pizca de sal.
  • Añadir 75 g de harina, secar la masa y luego incorporar 2 huevos uno a uno.
  • Formar los éclairs en una bandeja y hornear 25 minutos a 180°C.
  • Alternativa: comprar las carcasas de éclairs salados a un servicio de catering o a un panadero.

Pasos de preparación:

  1. Cortar los éclairs ya fríos por la mitad a lo largo.
  2. Rellenar el queso de cabra fresco Rians para untar con ayuda de una boquilla lisa de 8 mm.
  3. Guarnecer la base con finas lonchas de bresaola.
  4. Añadir unas hojas de rúcula.
  5. Espolvorear con nueces troceadas, cerrar delicadamente y servir de inmediato.

De plato principal: pasta a la trufa con el Roulé Truffe d’Été 1%

Como plato principal, apuesten por una deliciosa pasta a la trufa, con Le Roulé Truffe d’Eté 1%.

Los sabores de la trufa aportarán un toque refinado a su plato, y la pasta garantizará mucha gourmandise, con una preparación muy sencilla.

Para 4 personas

Ingredientes

  • 400 g de pasta mafaldine
  • 200 g de Roulé truffe
  • 2 chalotas
  • 20 cl de nata líquida
  • 1 trufa de verano fresca
  • Aceite de oliva
  • Sal, pimienta

Pasos de preparación:

  1. Ponga a hervir una olla con agua salada y cueza la pasta el tiempo indicado en el paquete.
  2. Mientras tanto, pique finamente las chalotas. Sofríalas en una sartén con un chorrito de aceite de oliva. Fuera del fuego, añada el Roulé a la Trufa, mezcle para que se funda y luego incorpore la nata líquida.
  3. Escurra la pasta y mézclela con la salsa. Sazone con sal y pimienta al gusto.
  4. Sirva la pasta espolvoreada con láminas de trufa fresca.

De postre: la Crème Brûlée, ¡un imprescindible!

La Crème Brûlée se impone como el postre ideal para concluir una cena chic y refinada. Con su textura delicada y sedosa, sutilmente perfumada con vainilla, ofrece una experiencia gustativa a la vez elegante y reconfortante. Su fina costra de caramelo dorado, que se rompe con la punta de la cuchara, añade un toque de espectáculo y sofisticación a la mesa.

La presentación individual en bonitas verrines de la Crème Brûlée Rians realza el refinamiento del servicio, y su ligereza la convierte en el broche perfecto de una comida gastronómica, dejando a los comensales un recuerdo dulce e inolvidable.

El arte de poner la mesa a la francesa

Cuando se trata de poner la mesa, Francia es conocida por su elegancia y su sentido del detalle. En todo el país, el “arte de poner la mesa” se toma en serio: cada elemento tiene un lugar bien definido para crear un ambiente refinado, ya sea para una comida cotidiana o para una ocasión especial. Poner la mesa forma parte integral del arte de recibir y del placer de compartir una comida. Es una muestra de atención hacia los invitados, que contribuye al ambiente cálido y elegante que se busca en las comidas a la francesa.

En una mesa francesa clásica, cada cubierto tiene su razón de ser y se coloca siguiendo reglas precisas. Los platos se colocan en el centro de cada puesto, el cuchillo a la derecha con la punta hacia el plato y el tenedor a la izquierda, con los dientes hacia arriba. La cuchara, si se utiliza, se coloca a la derecha del cuchillo.

 

Los vasos se colocan en la parte superior derecha del plato: el vaso de agua se pone delante, y luego vienen las copas de vino blanco y de vino tinto, dispuestas en diagonal.

Una servilleta, generalmente de tela, se dobla cuidadosamente y se coloca sobre el plato o a la izquierda del tenedor. Para comidas más formales, es habitual añadir un platito de pan por encima de los cubiertos a la izquierda, con un pequeño cuchillo de mantequilla colocado encima.

A los franceses también les gustan los toques decorativos como flores frescas, velas o una bonita vajilla, procurando no recargar la mesa. Se privilegian la sencillez y la armonía para que cada comensal se sienta a gusto.