Los franceses son conocidos por pasar mucho tiempo en la mesa, comiendo y conversando.
La preparación de la comida es tan importante como poner la mesa. Poner una mesa a la francesa no se limita a colocar platos y cubiertos: es todo un arte que refleja la elegancia, la tradición y la hospitalidad.
Permítanos darle algunas inspiraciones para recibir a sus invitados de la manera más refinada, o para organizar una cena romántica.
Un menú gourmet & refinado
De entrada: éclairs salados con bresaola, rúcula, nueces y queso de cabra fresco Rians
Para empezar, le proponemos preparar éclairs salados con bresaola, rúcula, nueces y queso de cabra fresco Rians.
Los éclairs son un gran clásico de la repostería francesa, reinterpretado aquí en una versión salada y refinada. Los éclairs rellenos se visten de sabores gourmand: finas lonchas de bresaola curada, rúcula con un toque picante, trocitos de nuez crujiente y la suavidad del queso de cabra fresco Rians. Un bocado que juega con los contrastes y seduce tanto por su elegancia como por su originalidad.
Para 4 personas – 40 minutos de preparación (si la masa de éclairs es casera)
Ingredientes
- 8 éclairs de pasta choux salada
- 100 g de bresaola en finas lonchas
- 100 g de queso de cabra fresco Rians para untar
- 40 g de rúcula fresca
- 30 g de nueces troceadas
Para la pasta choux casera
- Hervir 125 ml de agua con 50 g de mantequilla y una pizca de sal.
- Añadir 75 g de harina, secar la masa y luego incorporar 2 huevos uno a uno.
- Formar los éclairs en una bandeja y hornear 25 minutos a 180°C.
- Alternativa: comprar las carcasas de éclairs salados a un servicio de catering o a un panadero.
Pasos de preparación:
- Cortar los éclairs ya fríos por la mitad a lo largo.
- Rellenar el queso de cabra fresco Rians para untar con ayuda de una boquilla lisa de 8 mm.
- Guarnecer la base con finas lonchas de bresaola.
- Añadir unas hojas de rúcula.
- Espolvorear con nueces troceadas, cerrar delicadamente y servir de inmediato.
De plato principal: pasta a la trufa con el Roulé Truffe d’Été 1%
Como plato principal, apuesten por una deliciosa pasta a la trufa, con Le Roulé Truffe d’Eté 1%.
Los sabores de la trufa aportarán un toque refinado a su plato, y la pasta garantizará mucha gourmandise, con una preparación muy sencilla.
Para 4 personas
Ingredientes
- 400 g de pasta mafaldine
- 200 g de Roulé truffe
- 2 chalotas
- 20 cl de nata líquida
- 1 trufa de verano fresca
- Aceite de oliva
- Sal, pimienta
Pasos de preparación:
- Ponga a hervir una olla con agua salada y cueza la pasta el tiempo indicado en el paquete.
- Mientras tanto, pique finamente las chalotas. Sofríalas en una sartén con un chorrito de aceite de oliva. Fuera del fuego, añada el Roulé a la Trufa, mezcle para que se funda y luego incorpore la nata líquida.
- Escurra la pasta y mézclela con la salsa. Sazone con sal y pimienta al gusto.
- Sirva la pasta espolvoreada con láminas de trufa fresca.
De postre: la Crème Brûlée, ¡un imprescindible!
La Crème Brûlée se impone como el postre ideal para concluir una cena chic y refinada. Con su textura delicada y sedosa, sutilmente perfumada con vainilla, ofrece una experiencia gustativa a la vez elegante y reconfortante. Su fina costra de caramelo dorado, que se rompe con la punta de la cuchara, añade un toque de espectáculo y sofisticación a la mesa.
La presentación individual en bonitas verrines de la Crème Brûlée Rians realza el refinamiento del servicio, y su ligereza la convierte en el broche perfecto de una comida gastronómica, dejando a los comensales un recuerdo dulce e inolvidable.
El arte de poner la mesa a la francesa
Cuando se trata de poner la mesa, Francia es conocida por su elegancia y su sentido del detalle. En todo el país, el “arte de poner la mesa” se toma en serio: cada elemento tiene un lugar bien definido para crear un ambiente refinado, ya sea para una comida cotidiana o para una ocasión especial. Poner la mesa forma parte integral del arte de recibir y del placer de compartir una comida. Es una muestra de atención hacia los invitados, que contribuye al ambiente cálido y elegante que se busca en las comidas a la francesa.
En una mesa francesa clásica, cada cubierto tiene su razón de ser y se coloca siguiendo reglas precisas. Los platos se colocan en el centro de cada puesto, el cuchillo a la derecha con la punta hacia el plato y el tenedor a la izquierda, con los dientes hacia arriba. La cuchara, si se utiliza, se coloca a la derecha del cuchillo.
Los vasos se colocan en la parte superior derecha del plato: el vaso de agua se pone delante, y luego vienen las copas de vino blanco y de vino tinto, dispuestas en diagonal.
Una servilleta, generalmente de tela, se dobla cuidadosamente y se coloca sobre el plato o a la izquierda del tenedor. Para comidas más formales, es habitual añadir un platito de pan por encima de los cubiertos a la izquierda, con un pequeño cuchillo de mantequilla colocado encima.
A los franceses también les gustan los toques decorativos como flores frescas, velas o una bonita vajilla, procurando no recargar la mesa. Se privilegian la sencillez y la armonía para que cada comensal se sienta a gusto.